cuenta bancaria país comunitario

¿Cómo tener una cuenta bancaria en un país comunitario?

En 1986, España se adhería a la Comunidad Económica Europea. Han pasado ya casi 35 años de que se firmase este convenio de incorporación. En esos tiempos el nombre del acuerdo común era comunidad económica, pero desde 2009 todo quedó fundido por el mismo nombre, el marco común de la Unión Europea. Y es ese gran ideal europeo el que ha fusionado muchos sistemas internacionales de interacción. Entre ellos, y uno que realmente es importante, está el sistema bancario europeo. Es por eso que, si no lo sabías, te refrescamos cómo realizar la apertura de una cuenta bancaria en un país comunitario. 

Sin duda alguna, el concepto de Europa es una representación de suma de muchos deberes, pero también de muchos derechos. Entre ellos, el derecho a abrir una cuenta bancaria básica. De hecho no se trata de de una situación de condescendencia por ser ciudadano europeo. Sino que el derribo de fronteras y la integración comunitaria ha hecho que sea mucho más frecuente movernos entre países. Es por tanto, que la migración impulsa mucho las solicitudes de apertura de cuentas bancarias, no solo para retirar dinero, sino que en numerosas ocasiones, los traslados —temporales o no tanto—, hacen que sea necesario valorar las condiciones que se nos ofrezcan. 

Tener una cuenta bancaria básica en un país comunitario es un derecho

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Uno de los fundamentos de la Unión Europea, como comentábamos antes, es la libertad y los derechos. Entre estos derechos queda recogido uno vinculado con las finanzas personales. Si tienes residencia legal y acreditada en la Unión Europea, sea el país que sea, tienes derecho a abrir una cuenta bancaria. Da igual el país que sea. Visto desde la perspectiva contraria, ninguna entidad bancaria se puede negar a que dispongas de una cuenta bancaria. 

La única razón por la que pudieses no tener acceso a una cuenta de este tipo tendría lugar cuando abrieses una segunda cuenta bancaria básica en el mismo país. Y es algo lógico, se trata de un derecho básico. En algunas ocasiones te podrán pedir algún “argumento” que justifique tu interés en abrir una cuenta bancaria en esta entidad. Por ejemplo, podrían pedirte alguna justificación a vivir en un país pero trabajar en otro y requerir una cuenta bancaria en alguno. 

¿Qué es una “cuenta bancaria básica”?

Se trata de una cuenta que posibilita hacer transacciones frecuentes y diarias como depósitos, retiros de efectivo o hacer pagos, domiciliaciones o compras con tarjeta. Por tanto, también incluye una tarjeta de pago. Esta herramienta bancaria, clásica por demás, nos dará la posibilidad de hacer gestiones donde sea y cuando sea.
Eso sí, si hay algo cuya obligatoriedad no está garantizada en este marco de derechos, es la autorización de líneas de crédito o hipotecas. 

Otro aspecto importante y que hay que valorar, porque no es algo extraño ni extravagante. Puede ocurrir que las entidades bancarias que estén en el país donde vayas a abrir una nueva cuenta, cobren comisiones por apertura, gestión o incluso comisiones adicionales. 

Siempre que requieras abrir de una cuenta en otro país de la Unión Europea, podrás acceder a un documento de información sobre las comisiones. Se trata de un archivo estandarizado para toda la región que explicita, de manera clara, cómo se distribuyen los gastos —si los hubiese— y cómo funcionan. 

De igual manera, los usuarios tienen derecho a tener —al menos una vez al año— un informe que aclare los gastos en concepto de comisiones a lo largo del período. 

Si te vas de una ciudad, puedes trasladar tu cuenta

Igualmente, si la situación bajo la que estás implica que te traslades de ciudad o país de forma definitiva, puedes pedir a tu entidad principal que traslade tu cuenta. Esto puede sonar como un proceso profundamente complejo o burocrático. No diremos que lo sea, porque aunque tomará unos días en resolverse, lo hará todo la entidad “interesada” en recibirte como cliente nuevo. 

Es decir, la entidad a la que te quieres trasladar asumirá la gestión de los trámites para recibir todos los datos de la entidad anterior. Esto incluye desde hacer nuevas órdenes de pago, pedir información sobre domiciliaciones o incluso comunicarle a tu empleador de este nuevo cambio.

Claro está que un cambio de cuenta implica un cambio de número de IBAN. Y sí, esto puede ser algo complejo si tienes muchas órdenes de pago. Por eso, si alguna domiciliación no se hubiese hecho de forma correcta, la nueva entidad asumirá el error y te reembolsará cualquier tipo de penalización, si así hubiese sido. 

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No tienes que guardar el dinero bajo el colchón. En la UE, tu dinero estará seguro

En toda la unión europea, nuestro dinero está a salvo. No, no se trata de un superhéroe, más bien, de un marco regulatorio pensado en nuestro bienestar. Hablamos del Fondo de Garantía de Depósitos. Se trata, como dice su nombre, de un fondo económico que resguardará tu dinero —hasta 100.000€— que te permitirá respirar con calma cuando la entidad de origen tenga algún problema. Aunque, en realidad, esto no es común ni frecuente. 

Regulaciones a la hora de abrir una cuenta bancaria en un país comunitario

Por cuestiones lógicas, y tras innumerables polémicas alrededor de cuentas bancarias con origen turbio, o incluso peor, con dinero proveniente de fuentes cuestionables, las entidades se tratan de cuidar más en la recepción de clientes. Y, como comentábamos, dependerá del país destino de la cuenta que vayamos a abrir, como este y sus condiciones influyen en el sistema bancario. 

Productos bancarios

Las entidades bancarias suelen mostrar cierta flexibilidad si vamos a abrir una cuenta nueva. Los protocolos y burocracia han quedado en el pasado. Ya vemos cómo se pueden abrir cuentas desde el móvil haciendo una foto al pasaporte. Sin embargo, dependiendo de cuánto dinero implique una cuenta bancaria, si te ofrece líneas crediticias específicas o más condiciones, la entidad podrá pedir más explicaciones.

Este caso aplica a aquellos que quieren realizar una inversión en un tercer país y valoran la posibilidad de solicitar líneas crediticias, hipotecas o préstamos.

Abrir una cuenta bancaria en un país comunitario no tiene que ser una razón que te genere dolores de cabeza a la hora de emigrar. Es mucho más sencillo de lo que parece y tiene grandes posibilidades para facilitarte un trámite que, sin duda alguna, te proveerá de comodidad.