Qué hacer si tu Internet es lento

Aunque España tiene una de las mejores conexiones a Internet, con la décima mejor conexión de banda ancha fija del mundo, para muchos usuarios sigue siendo un dolor de cabeza enfrentarse a una velocidad lenta que lastra todas sus tareas diarias.

Y es que Internet se ha convertido en una parte esencial de nuestras vidas y, por tanto, tener una buena conexión y una buena tarifa para conectarte suponen una gran prioridad para cualquier persona. A continuación te damos unos consejos para aumentar tu velocidad sin grandes desembolsos económicos.

Cambio de tarifa de Internet

Aunque optimices al máximo tus dispositivos y hogar para mejorar la conexión, todo esto no importa si no tienes contratada una buena velocidad con tu operador de confianza. Así, el primer paso para mejorar tu Internet es comprobar tu tarifa y ver si es suficiente para el uso que hagas.

Con decenas de operadores y marcas de telefonía e Internet puede llegar a ser complicado encontrar una tarifa que se adapte a tus necesidades entre tantos productos y tantas condiciones. Para facilitar el proceso, puedes acceder al comparador de tarifas de Internet de precio.com , dónde podrás filtrar entre toda la oferta nacional hasta encontrar aquella que se adapte a ti y te permita ahorrar.

A la hora de cambiar de tarifa para aumentar tu velocidad has de tener en cuenta ciertas cosas como si tienes cobertura de fibra óptica o ADSL en tu hogar, cuantos Mb por segundo te pueden llegar según tu zona e instalación, si es una conexión simétrica y tu presupuesto. Ten además en cuenta que 300 Mb/s van a descargar como máximo 30 MB en un segundo debido al intercambio de unidades.

Cambiar de compañía de internet

Aunque existan productos con la misma velocidad de diferentes compañías, esto no quiere decir que te vayan a dar el mismo resultado. Los operadores tienen sus propias instalaciones de cable o se las alquilan a las grandes donde no tengan cobertura.

De esta forma, dependiendo de si estás más cerca o lejos de las bases de tu operador puedes tener más o menos velocidad aunque tengas contratada la misma tarifa. Y, si no tienes instalación de fibra en tu localización, la compañía te hará una conexión de ADSL, que es mucho más lento.

Así, no sirve de mucho pagar por una gran tarifa de Internet si no vives en una ciudad. Además, te conviene mirar quién le da cobertura de fibra o ADSL a la compañía para mirar opiniones sobre su infraestructura y servicio técnico.

Cámbiate de ADSL a fibra óptica

La fibra óptica es uno de los avances tecnológicos más importantes de los últimos años. Ha permitido multiplicar por diez las velocidades máximas del ADSL hasta llegar a los 1 Gbps en nuestro país. De esta forma, seguir con ADSL supone un retraso y una limitación de velocidad que no beneficia a ningún usuario ni en la calidad de la conexión ni en el coste.

Mientras que el ADSL utiliza cables de cobre para extender la conexión y, por tanto, solo permite hasta 30 Mbps de velocidad, la fibra óptica utiliza fibra de plástico de alta velocidad y calidad, que va hasta los 1 Gbps en las zonas más céntricas y con mejor cobertura. Por otro lado, el ADSL está implementado en prácticamente toda la geografía nacional, mientras que la fibra sigue instalándose únicamente en núcleos urbanos.

Además de todo esto, la velocidad contratada en una tarifa de ADSL no está garantizada a la hora de llegar a tu router, mientras que la conexión de fibra suele cumplir prácticamente al cien por cien de lo contratado gracias a una tecnología con menos perdida.

Si sigues usando ADSL, consulta los mapas de los operadores en sus webs o contacta con ellos para saber si existe la posibilidad de instalar fibra en tu hogar. Sin aumentar el precio de tu tarifa, verás una gran mejora de velocidad.

Coloca bien el router en tu hogar

Los routers son los aparatos encargados de recibir la conexión contratada con el operador y repartirla tanto vía WiFi como por cable al resto de la casa. De esta forma, su colocación estratégica es esencial para obtener una buena velocidad, sobre todo cuando usemos la señal WiFi.

Estos dispositivos lanzan las ondas hacia abajo y hacia todas las direcciones. Así, la forma más eficiente de colocarlos es en el centro de la casa y en un lugar suficientemente alto. De esta manera llegará la máxima conexión a todos los lugares del domicilio.

Ten también en cuenta que las ondas de la tecnología WiFi pierden fuerza siempre que chocan contra alguna pared. De esta forma, al colocar el router en pasillos y sin armarios o cajones que lo bloqueen se mejorará la conexión considerablemente.